La curva del olvido es real, pero no dice que olvidemos el 70 % de un curso en un día. Ebbinghaus midió otra cosa, con sílabas sin sentido y consigo mismo como único sujeto. En el mismo libro encontró lo que de verdad sirve para la formación (o capacitación) de empresa: repartir la práctica en el tiempo. Aquí va qué midió, de dónde sale la cifra que circula y qué hacer después del curso para que no se pierda.
Hace poco leí un artículo en el blog de la ATD, la asociación estadounidense de profesionales de la formación. Se titulaba, más o menos, «Las estadísticas más abusadas de la formación de empresa».
Me pareció buena idea. Lo abrí con ganas.
A mitad del texto, el autor explicaba la curva del olvido. A los veinte minutos recordamos el 60 %. A las 24 horas hemos olvidado el 70 %. Al mes, menos de una cuarta parte. Todo atribuido a Ebbinghaus. En un artículo contra las estadísticas abusadas.
Ya te adelanto cómo acaba esto: esas cifras no están en Ebbinghaus. Lo que sí está es bastante más útil.
¿Qué midió de verdad Ebbinghaus?
Hermann Ebbinghaus era un psicólogo alemán que, a finales del siglo XIX, quiso medir la memoria sin que interfiriera lo que uno ya sabe. Se inventó listas de sílabas sin sentido, del tipo «WID» o «ZOF». Y se las aprendió él. Durante meses. Fue el único sujeto de su propio experimento.
Se aprendía una lista hasta recitarla sin error. Pasado un rato, una hora, un día o un mes, la volvía a aprender. Y apuntaba cuánto trabajo se ahorraba la segunda vez.
Eso es lo que mide su curva: cuánto cuesta volver a aprender algo. No cuánto recuerdas. Puedes no ser capaz de recitar una sola sílaba y aun así reaprender la lista más rápido, porque algo quedó.
Al día siguiente, se ahorraba más o menos un tercio del esfuerzo. Al mes, una quinta parte. La caída era muy rápida al principio y luego muy lenta. Esa es la forma que todos conocemos.
Él mismo avisó de que sus resultados eran «solo para mi propio caso», con material sin significado, y que no sabía si valían para algo más general. Lo escribió así en el capítulo 7, y es de lo menos citado del libro.
En 2015, dos investigadores de la Universidad de Ámsterdam repitieron el experimento. También con una sola persona y sílabas sin sentido. La curva salió muy parecida. La forma aguanta. Los porcentajes que circulan son otra historia.
¿De dónde sale lo del 70 % en 24 horas?
La verdad es que no lo sé. Y no soy la única.
He buscado el origen y no aparece en ninguna fuente primaria. Hay quien ha hecho el rastreo antes que yo, y llega al mismo sitio: la curva se fue simplificando en los manuales, se convirtió en «la gente olvida tal porcentaje» y de ahí saltó a las presentaciones de formación.
Will Thalheimer, un consultor de aprendizaje, juntó en 2010 los resultados de catorce estudios para ver cuánto olvidaba la gente de verdad. Salió de todo: desde casi nada hasta el 94 %. En el mismo plazo de uno o dos días, unos grupos no olvidaron nada y otros, mucho. Su conclusión cabe en una palabra: depende.
Depende de lo que aprendes, de lo que ya sabías, de cómo lo aprendiste, de si lo usas y de cómo te lo preguntan después.
Una cifra fija de olvido es como una talla única. Le queda bien a poca gente. Si te suena este patrón, es porque es el mismo de los neuromitos que seguimos usando en formación: algo con aire de ciencia que se explica en una frase.

¿Qué encontró Ebbinghaus que casi nadie cita?
En el capítulo siguiente del mismo libro hay un hallazgo que me parece mucho más interesante que la curva.
Ebbinghaus comparó dos formas de repetir. Todo seguido en un día, o repartido en varios días. Repartidas en tres días, 38 repeticiones le rindieron lo mismo que 68 seguidas. Casi la mitad de esfuerzo para el mismo resultado.
Eso es el aprendizaje espaciado. Y desde entonces se ha probado cientos de veces. Una revisión de más de 300 experimentos lo confirma, y añade un matiz práctico: cuanto más tiempo tienes que recordar algo, más conviene separar los repasos.
O sea, que la curva del olvido no es una condena. Es el dibujo de lo que pasa si no haces nada después.
¿Qué frena la curva del olvido?
Tres cosas, y las tres tienen bastante evidencia detrás.
Repartir. Varias sesiones cortas separadas en el tiempo funcionan mejor que una larga. Lo de arriba.
Preguntar en vez de repetir. En un experimento ya clásico, unos estudiantes releían un texto y otros intentaban recordarlo sin mirar. A los cinco minutos ganaban los que releían. A los dos días y a la semana, ganaban con claridad los que se habían examinado. Lo curioso es que los que releían estaban más seguros de recordar. Releer da sensación de dominio. Recordar sin mirar es lo que deja huella. Y funciona todavía mejor si después de cada pregunta hay una explicación.
Practicar en condiciones parecidas al puesto. Un análisis de decenas de estudios sobre cuánto se pierde una habilidad cuando no se usa encontró que lo cognitivo se pierde más que lo físico. Y que lo que más frenaba la pérdida era que la práctica se pareciera a la situación real.
Ojo con el salto, que es mío: casi todo esto se ha medido en laboratorio, en universidades y en formación médica. No hay estudios rigurosos de cuánto se olvida de un curso de empresa típico. Lo aplico a la formación de empresa porque los mecanismos son los mismos, pero no tengo un estudio que lo diga con esas palabras.

¿Qué hacer después del curso?
Esta es la parte que puedes aplicar mañana. Seis pasos, y ninguno necesita una plataforma nueva.
1. Decide qué tiene que quedar y hasta cuándo. No todo el curso. Tres o cuatro cosas que la persona tiene que saber hacer, y para cuándo. No es lo mismo un procedimiento que se usa el lunes que una norma que se aplica dos veces al año.
2. Reparte los refuerzos y ve alargando el hueco. Por ejemplo, a los dos días, a la semana, a las tres semanas y a los dos meses. Los plazos exactos son orientativos. Lo que dice la investigación es que, si hay que recordarlo mucho tiempo, los huecos tienen que ser más largos.
3. Que cada refuerzo sea una pregunta, no un resumen. Un correo con «recuerda los cinco puntos clave» se lee y se archiva. Una pregunta obliga a recordar. Y después, la respuesta con su porqué.
4. Pregunta para aplicar, no para repetir. «¿Cuál es el plazo para comunicar un regalo?» se responde de memoria. «Un proveedor te manda una cesta en Navidad. ¿Qué haces?» obliga a usarlo. La segunda se parece más al trabajo.
5. Mete práctica que se parezca al puesto. Para habilidades, un caso o una conversación simulada vale más que diez preguntas tipo test. Es lo que intento con los simuladores conversacionales: que la persona tenga que recordar y usar a la vez, con un cliente que no se lo pone fácil.
6. Mira qué se va a usar y qué no. Lo que se usa a diario se refuerza solo. Lo que no se va a tocar en meses es lo que más se pierde, y ahí es donde merece la pena el refuerzo, justo antes de que haga falta.
¿Dónde entra la IA?
En el trabajo pesado: escribir las preguntas y los casos de los refuerzos. Antes era lo que hacía inviable el paso 3 en muchos cursos. Ahora se hace en una tarde.
Pero con un cuidado. En un estudio con un examen de medicina, las preguntas que escribió ChatGPT se hicieron en una cuarta parte del tiempo, pero salieron más fáciles, más de memoria y con más fallos de pertinencia que las de los expertos. Los autores concluyen que hace falta revisión experta. Y reconocen que en sus instrucciones no pedían preguntas de aplicar.
Yo de ahí saco dos cosas. Que hay que pedirle a la IA el tipo de pregunta que quieres, de escenario y no de memoria. Y que alguien que conozca el contenido tiene que revisarlas. Es lo que hice con la skill de PDF a SCORM en Copilot: preguntas de escenario, cada una ligada a un objetivo, y una validación humana antes de empaquetar.
¿Cuándo no compensa?
Cuando se usa todos los días. El propio trabajo ya hace de refuerzo espaciado. No hace falta añadir correos.
Cuando es información de consulta. Si basta con saber dónde mirarlo, una buena guía a mano vale más que intentar que se lo aprendan.
Cuando el problema no es la memoria. A veces la gente recuerda perfectamente lo que aprendió y aun así no lo aplica, porque el entorno no acompaña o porque nadie lo pide. Eso es otro problema, y lo conté en el post sobre la transferencia del aprendizaje. Ningún refuerzo arregla un puesto que no deja aplicar lo aprendido.
En resumen
- La curva del olvido de Ebbinghaus mide cuánto cuesta volver a aprender sílabas sin sentido, en una sola persona. No cuánto olvidamos de un curso.
- El «70 % en 24 horas» no tiene fuente. Cuánto se olvida depende del contenido, del método y de si se usa.
- Lo más útil de Ebbinghaus es otra cosa: repartir la práctica rinde casi el doble que concentrarla.
- Lo que frena el olvido es repartir, preguntar en vez de repetir y practicar como en el puesto.
- La IA ayuda a preparar los refuerzos, siempre que pidas preguntas de aplicar y alguien las revise.
El artículo de las estadísticas abusadas sigue publicado, con su 70 % dentro. No lo cuento para reírme. Es fácil que nos pase a todas: la cifra suena a ciencia y nadie va a buscar el capítulo 7 de un libro de 1885. Yo tampoco lo habría hecho si no fuera para escribir esto.
¿Hablamos?
¿Haces algo después del curso para que no se olvide? ¿Refuerzos por correo, preguntas en la plataforma, una sesión de repaso? ¿Qué te ha funcionado y qué se quedó en nada? Cuéntamelo en los comentarios, que me interesa mucho ver qué se hace en empresas reales y no en laboratorio.
Preguntas frecuentes
¿Qué es la curva del olvido?
Es el gráfico que dibujó Hermann Ebbinghaus en 1885: lo aprendido se pierde muy rápido al principio y luego cada vez más despacio. Lo midió con sílabas sin sentido, en él mismo, como el ahorro de esfuerzo al volver a aprenderlas.
¿Cuánto se olvida de un curso?
No hay una cifra fija. Las revisiones encuentran desde casi nada hasta más del 90 %, según el contenido, cómo se aprendió y si se usa después. Desconfía de cualquier porcentaje redondo sin fuente.
¿Qué es el aprendizaje espaciado?
Repartir el estudio o la práctica en varias sesiones separadas en el tiempo, en lugar de concentrarlo en una. Es de los efectos mejor probados de la psicología del aprendizaje, y lo encontró el propio Ebbinghaus.
¿Cada cuánto hay que repasar?
Depende de cuánto tiempo haya que recordarlo. Si es para dentro de unas semanas, repasos cercanos. Si es para dentro de meses, más separados. Un esquema razonable es ir alargando el hueco: días, semanas, meses.
Si quieres el detalle
Aquí abajo dejo lo que me he saltado arriba para no cortar la lectura: qué hicieron exactamente los estudios que cito, qué no demuestran y por qué los leo como los leo. Si el post te ha valido, no hace falta que sigas. La investigación para este post la hice con IA, abriendo cada fuente original.
Ebbinghaus, la curva (capítulo 7)
Ebbinghaus, H. (1885). Memory: A Contribution to Experimental Psychology. Traducción de 1913.
Aprendía series de 13 sílabas sin sentido y las reaprendía tras 20 minutos, 1 hora, unas 9 horas, 1 día, 2 días, 6 días y 31 días. Según su propio texto, a la hora tenía que gastar la mitad del trabajo inicial; al día se conservaba «alrededor de un tercio»; a los 6 días, un cuarto; a los 31, una quinta parte. La tabla con los valores exactos está en imagen y no la he podido comprobar.
De quién es. Trabajo individual del autor, sin financiación externa.
Lo que no demuestra. Cuánto recuerda una persona de un curso. Mide ahorro al reaprender, con material sin significado, en un solo sujeto que además era el investigador.
Por qué lo leo así. Porque él mismo lo dice: los resultados son «solo para mi propio caso» y su fórmula no tiene más valor que el de resumir lo que encontró una vez.
Ebbinghaus, repetir repartido (capítulo 8)
Ebbinghaus, H. (1885). Memory, capítulo VIII.
Reaprendió series en días sucesivos y lo comparó con repeticiones seguidas. «38 repeticiones, distribuidas de cierta manera en los tres días anteriores, tuvieron un efecto igual de favorable que 68 repeticiones hechas el día anterior».
De quién es. Igual que el anterior.
Lo que no demuestra. Él lo da como resultado «en condiciones muy limitadas». Lo que lo convierte en un hallazgo sólido son los cientos de estudios posteriores.
Por qué lo leo así. Es el origen del aprendizaje espaciado y aparece en el mismo libro que la curva. Me parece injusto citar una cosa y no la otra.
La replicación de Ámsterdam
Murre, J. M. J. y Dros, J. (2015). PLoS ONE.
Un estudiante de 22 años aprendió 70 listas de sílabas sin sentido y las reaprendió en los mismos intervalos que Ebbinghaus, durante 75 días. La curva salió muy parecida, salvo a los 31 días, más baja. Los autores ven un posible repunte a partir de las 24 horas que podría tener que ver con el sueño, aunque dicen que hay que confirmarlo.
De quién es. Universidad de Ámsterdam, sin financiación específica y sin conflictos declarados.
Lo que no demuestra. Lo mismo que Ebbinghaus: una persona, sílabas sin sentido, ahorro y no recuerdo.
Por qué lo leo así. Confirma la forma de la curva, no los porcentajes que circulan.
Cuánto olvida la gente
Thalheimer, W. (2010). How Much Do People Forget? Work-Learning Research.
Junta 69 resultados de 14 estudios sobre técnicas de aprendizaje. El olvido va del 0 % al 94 %; entre uno y dos días, del 0 % al 73 %. Recoge cifras que circulan y muestra que se contradicen entre sí.
De quién es. Un consultor que vende servicios de aprendizaje a empresas. No está revisado por pares.
Lo que no demuestra. No es un análisis sistemático; el propio autor dice que la muestra no es representativa. Sirve para desmontar las cifras fijas, no para dar otra.
Por qué lo leo así. Como un rastreo bien hecho, no como evidencia nueva.
El efecto del espaciado
Cepeda, Pashler, Vul, Wixted y Rohrer (2006). Psychological Bulletin. Y Cepeda, Vul, Rohrer, Wixted y Pashler (2008). Psychological Science.
El primero analiza 839 comparaciones de 317 experimentos: repartir mejora la retención, y el hueco ideal entre repasos crece cuanto más lejos está el momento de recordar. El segundo, con más de 1.350 personas y pruebas hasta un año después, sitúa el hueco ideal en torno al 20–40 % del plazo si hay que recordarlo en una semana, y en torno al 5–10 % si es en un año.
De quién es. Universidades estadounidenses. No he podido comprobar la financiación en el texto completo.
Lo que no demuestra. Casi todo es recordar datos o palabras, no procedimientos ni habilidades.
Por qué lo leo así. Los plazos del paso 2 salen de aquí, redondeados. Son orientativos.
Preguntar en vez de releer
Roediger y Karpicke (2006). Psychological Science. Y Rowland (2014). Psychological Bulletin.
En el primero, quien se examinaba recordaba más a los dos días y a la semana que quien releía, aunque quien releía se sentía más seguro. El segundo junta 61 estudios: hacer una prueba gana a volver a estudiar con un efecto medio-moderado (0,50), que sube a 0,73 cuando hay feedback y es mayor cuando el plazo es de un día o más.
De quién es. Universidades. No he podido ver la financiación en los textos que abrí.
Lo que no demuestra. Casi todo es laboratorio y material verbal, con estudiantes.
Por qué lo leo así. Es de lo más sólido que hay en psicología del aprendizaje, pero el salto a la empresa lo doy yo.
Cuánto se pierde una habilidad
Arthur, Bennett, Stanush y McNelly (1998). Human Performance.
Analiza 178 resultados con más de 8.700 personas. La pérdida es casi nula justo después y grande tras más de un año sin usar la habilidad. Lo cognitivo se pierde más que lo físico. El factor que más la frenaba era que la práctica se pareciera a la situación de uso.
De quién es. Financiado por un laboratorio de la Fuerza Aérea de Estados Unidos dedicado a la formación técnica.
Lo que no demuestra. Datos antiguos, muchas tareas militares o de laboratorio, y algunos factores con muy pocos datos. No mide refuerzos, solo cuánto se pierde sin usar.
Por qué lo leo así. Es lo más cercano al trabajo que he encontrado, y apunta en la misma dirección que el resto.
Preguntas escritas por la IA
Law y otros (2025). BMC Medical Education.
Compararon 100 preguntas tipo test de ChatGPT-4o con 100 de expertos para un examen de medicina de urgencias en Hong Kong. Las de la IA se hicieron en 24,5 horas-persona frente a 96. Fueron más fáciles y, según los revisores, tuvieron más errores de pertinencia (dificultad inadecuada en un 14 % frente a un 1 %). Casi la mitad eran de memoria, frente a menos de un tercio en las humanas.
De quién es. Sin financiación y sin conflictos declarados.
Lo que no demuestra. Que las preguntas de IA no sirvan para repasar: no lo midieron. La muestra era pequeña y las instrucciones a la IA no pedían preguntas de aplicar.
Por qué lo leo así. Como un aviso práctico: la IA hace el trabajo pesado, pero hay que decirle qué tipo de pregunta quieres y revisarla.
Referencias
- Ebbinghaus, H. (1885/1913). Memory: A Contribution to Experimental Psychology, cap. VII. Classics in the History of Psychology.
- Ebbinghaus, H. (1885/1913). Memory, cap. VIII.
- Murre, J. M. J. y Dros, J. (2015). Replication and Analysis of Ebbinghaus’ Forgetting Curve. PLoS ONE.
- Thalheimer, W. (2010). How Much Do People Forget? Work-Learning Research.
- Rini, N. (2020). The Most Abused Statistics in Corporate Training. ATD Blog.
- Cepeda, N. J. y otros (2006). Distributed practice in verbal recall tasks. Psychological Bulletin.
- Cepeda, N. J. y otros (2008). Spacing effects in learning: A temporal ridgeline of optimal retention. Psychological Science.
- Roediger, H. L. y Karpicke, J. D. (2006). Test-enhanced learning. Psychological Science.
- Rowland, C. A. (2014). The effect of testing versus restudy on retention. Psychological Bulletin.
- Arthur, W. y otros (1998). Factors that influence skill decay and retention. Human Performance.
- Law, A. K. y otros (2025). AI versus human-generated multiple-choice questions for medical education. BMC Medical Education.
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